¿Es válido convocar una Junta General por correo electrónico?

Apuesto por el correo electrónico como medio para asegurar la recepción, incluso en mejor medida que lo puede hacer un correo ordinario o incluso una carta certificada – si hay posibilidad de confirmación de recepción. Puede ser que la dirección haya cambiado de nombre, los socios se hayan cambiado de domicilio…todo esto personalmente me ha ocurrido con un procedimiento de responsabilidad de administrador que tuve,incluyendo notificaciones notariales al domicilio social que había dejado de ser el comercio, donde sólo encontré a los arrendatarios..,tardé un año en notificar. Obviamente en los anticuados estatutos del 1994 nada se contemplaba al respecto, y el medio que se utilizó fue el simple burofax, y sin éxito. Ahora me planteo que otra cosa hubiera ocurrido si hubiéramos utilizado el correo electrónico para solicitar al administradora la celebración de la junta.

Y es que ¿cómo puede decirse que el correo electrónico no puede garantizar la recepción del mensaje hoy en día, máxime, si el correo electrónico hubiera sido facilitado por los socios porque han querido que sea así, – volenti non fit iniuria- y está recogido en el libro de registros de socios como ocurrió en otro caso con la empresa PADEINVEST 5 S.L. en la Resolucion 28 Octubre de 2014 1?

Pero, la cuestión que me planteo que creo que no nos hemos cuestionado aún es ¿cómo puede privarse a los particulares del derecho a decidir cómo quieren recibir las comunicaciones de otros particulares? Y sobretodo, cómo hacer compatible la libertad contractual y la autonomía de voluntad de los socios con una interpretación del art. 173.2 LSC que como viene estableciendo DGNR y el registrador “obliga” a usar la firma electrónica.

Me adhiero a la opinión de la mayoría de compañeros respecto a la respuesta afirmativa de ser válido pero siempre que haya un medio que asegure la recepción del mismo, aún sin especificar qué medio se usará. Creo que el uso de certificaciones como pueden ser mailcertificado, noticeman.net, certimail, confirmsign, evicertia… pueden servir para demostrar que ha sido enviado, recibido, incluso leído, aunque suponga un coste, también lo es la carta certificada.

Volviendo a mi caso, la “ socia tocanarices y administradora ” no tenía ánimo ninguno de recibir notificaciones de mi cliente – socio minoritario- , porque lo último que quería era rendir cuentas de cómo estaba la desastrosa situación financiera fruto de negligencias contínuas de la administradora. Y ésta se había incluso, cambiado de domicilio y tuvimos que contratar detectives para averiguar donde vivía. Sinceramente éste calvario nos lo hubiéramos ahorrado si se hubiera establecido la forma de notificar por medio de correo electrónico – eso sí, recogidos en libro de socios-.

Otra cuestión sería, que la “tocanarices” pudiera probar que no recibió la convocatoria, -algo sencillo-, si “cancela o elimina” la leyenda típica de la confirmación de recepción” y así de esta manera probar que no recibió absolutamente nada.

Retomando las recientes resoluciones DGRN, me pregunto también qué saben los socios de la parte técnica del correo electrónico en sí….El socio no sabe que garantías ofrece ese método de comunicación, no sabe cuántos servidores intermedios de entrada del destinatario y si una vez que lo reciba llega felizmente al buzon de entrada o al buzon de SPAM por tener más de 10 megas, y el socio queda sin convocar porque los archivos adjuntos superan los 30 megas.

La Ley exige la constancia de “recepción” que es algo que el correo electrónico es técnicamente, incapaz de ofrecer por sí solo, salvo use medios como los mencionados y lo único que está exigiendo el Registrador es que esa exigencia legal se cubra. Los socios pueden aceptar ese medio libremente, siempre que se requiera una confirmación de entrega que garantice que la comunicación ha llegado a su destino.

Otro tema mercantilmente hablando que nos tiene que preocupar sería ¿qué ocurre con los socios nuevos que entren en la sociedad en este momento transitorio al paradigma social tecnológico? Pueden ser personas que no tengan capacidad suficiente para moverse agilmente en el mundo de las tecnologías…puede ser un anciano, la viuda del socio mayoritario…. Si mi cliente fuera de éstos, me inclinaría a decir que el correo electrónico no es el medio adecuado, además, para la modificación de estatutos no se requiere unanimidad, por tanto lucharía por un medio más adecuado a la situación de mis clientes (carta certificada…etc)

Conclusión.

1. Se requiere de tecnología que permita crear un sistema fiable de correo electrónico con aviso de lectura (vinculante y unánime erga ommes), mietras el uso de la firma electrónica se generaliza.

2. Si los socios indican su correo electrónico asumen que es su voluntad -volenti non fit iniuria-que reciban las notificaciones de esta manera.

3. El socio “tocanarices” puede eludir la confimación del correo electrónico si no le interesa. Por ello es necesario ese sistema de confirmación, algo que se debería INCLUIR expresamente en los estatutos. Si todos sabemos que lo que pone los ESTATUTOS es lo que va a misa…es la manera de salvaguardar las espaldas del cliente y defenderlo de ese socio molesto. Ej : Por correo electrónico y por el uso de mailcertificado.

4. Estar al caso. Si nuevos clientes socios no están familiarizados podrán modificar los modernísimos estatutos – con la mayoría que se requiere- para imposibilitar su indefensión.internet-42583__180

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